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La Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat, tiene el placer de invitarle al Foro Vulnerabilidad, Desastres Naturales y Desarrollo Sostenible en Venezuela, a realizarse el día viernes de 12 de junio de 2015, con el apoyo del Colegio de Ingenieros de Venezuela.

 

Este será un espacio para la divulgación y discusión de temas relacionados con la vulnerabilidad del país frente a fenómenos naturales y su impacto en los procesos de desarrollo.

 

El objetivo central del foro es destacar la importancia del conocimiento y la ingeniería como elementos fundamentales para la reducción de riesgo de desastres, disciplina y práctica indispensable para lograr el desarrollo sostenible en Venezuela.

 

 

Deslaves de Vargas (1999)
Deslaves de Vargas (1999)

A nadie pasa desapercibido el hecho de que en América Latina y el Caribe suceden frecuentemente eventos naturales extremos que generan daños importantes en el capital físico, económico y hasta cultural acumulado por las naciones, y algunas veces cobran muchas vidas. Basta recordar los eventos de terremotos como los de Managua (1972), México (1985), San Salvador (1986), Haití (2010), Chile (2010) las erupciones de Chichonal (México, 1982), Nevado del Ruiz (Colombia, 1985), sismos en el Volcán Reventador (Ecuador, 1987), las inundaciones provocadas por el fenómeno de El Niño, las tormentas tropicales, los huracanes (Honduras, 1974), las inundaciones (Honduras, Nicaragua, Costa Rica, 1983, 1991, 1992, 1996), los deslaves de Vargas (Venezuela, 1999), Bolivia (2003, 2011, 2014), sólo para mencionar algunos que sin duda constituyeron desastres.                   

 

Pero no todo evento extraordinario llega a ser un desastre y a desviar a un país de su senda de desarrollo. La propensión a generar situaciones potencialmente catastróficas está relacionada con la manera en que los grupos humanos intervienen el ambiente y con la forma en que prevén el futuro e institucionalizan la reducción de riesgos. Para reducir el riesgo de desastres  y acotar los impactos de los fenómenos naturales, es necesario hacer menos vulnerables nuestras sociedades, y ello  implica introducir prácticas que involucran intensamente a las disciplinas de ingeniería y planificación: reducir la exposición de los procesos de desarrollo a las amenazas, elevar la resistencia de las estructuras físicas, económicas e institucionales a los embates, y maximizar la capacidad de recuperación del sistema total, es decir su resiliencia. 











Terremoto de Nepal (2015)